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Amor
y Matrimonio
Por:
Néstor Carlos Sarandria
Director de Prensa Rotaria
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Novios
La
novia prisionera
Sin
embargo, en otras sociedades el noviazgo implicaba la total separación de los
prometidos. En las islas Salomón, la muchacha prometida a un jefe o a cualquier
otro dignatario ingresaba prisionera en una jaula y permanecía en ella a veces
durante años, bajo la mirada vigilante de su padre, hasta el día de la boda.
En
la isla de Borkum (Alemania), en la desembocadura del río Ems, el hombre que
cortejaba a una mujer y tardaba demasiado en fijar la fecha de la boda era
sometido al castigo del humo y del agua. Los demás jóvenes de la aldea
rodeaban su casa y obturaban la chimenea. A continuación retiraban las tejas,
se introducían por el desván en la vivienda y preguntaban al galán cuando
estaba al borde de la asfixia: “¿Estás prometido?” Si asentía, todo el pueblo lo celebraba; pero si su respuesta era
negativa, se le arrastraba por tres veces, atado con una cuerda, a lo largo de
un estanque.
Muchas
de las costumbres matrimoniales observadas
actualmente son prácticas que están vigentes desde las más remotas épocas. Por ejemplo,
el velo
de la novia fue introducido por los antiguos griegos y romanos con objeto de
protegerla del mal de ojo de un posible rival.
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Ajuar
Ropa
interior doméstica.
La
costumbre del ajuar proviene del centro de Europa. En Francia se
entregaba al marido un hatillo con objetos de valor. Hasta hace un siglo, en
muchos pueblos de los Balcanes la novia proporcionaba al novio ropa interior
confeccionada por ella misma.
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Comida
Los
banquetes
Los
banquetes siempre
han sido un medio para consolidar relaciones. En las bodas malayas, la novia y
el novio se dan de comer uno al otro arroz crudo continuamente durante la
ceremonia. En Nueva Guinea, los novios comparten un cerdo sacrificado para este
fin, que deben consumir totalmente. De modo análogo, los novios bosquimanos del
sur de África devoran un eland, especie de antílope, del que sólo dejan los
huesos.
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Bebidas
Bebidas
afrodisíacas
En
numerosas sociedades, la consumación del matrimonio es más importante que la
ceremonia en sí, y no sólo para los novios sino para las familias de ambos. La
expresión luna de miel, que alude a la primera intimidad de los casados,
proviene de una vieja costumbre del norte de Europa consiste en ingerir vino con
miel o aloja como afrodisíaco durante del primer mes de matrimonio.
Una
antigua costumbre, grecochipriota aconseja hacer rodar un rollizo bebé por
el tálamo nupcial, antes de la consumación, para que la pareja sea
bendecida con niños varones sanos.
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Sopa
Sopa
a los recién casados
Hubo
un tiempo en que los campesinos de Languedoc (Francia) irrumpían en la cámara
matrimonial y ofrecían sopa a los nuevos esposos. La sopa les daría el vigor necesario para que pronto
tuvieran descendencia.
En
la Bretaña francesa del siglo XVII, los recién casados esperaban tres noches
antes de hacer vida marital. La primera noche se dedicaba a Dios, la segunda a
San José, y la tercera al santo patrono del novio.
Los
hábitos del pueblo yezidi, en el norte de Irak, son más espontáneos. Los
contrayentes se retiran a un aposento y, después de consumada la unión, el
novio da tres golpes en la puerta. Inmediatamente acude a abrirla un sacerdote
que dispara al aire un arma de fuego. Con esta señal comienzan las ceremonias
del enlace y la alegría general.
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Amor
Cómo
pueblos diferentes aman, honran y desean
Cuando
dos mujeres de las tribus Choroti y Chaco, en Paraguay, desean casarse con el
mismo hombre se enfundan unos guantes de boxeo de piel de tapir y pelean por él.
Las
muchachas de las islas Trobriand, al este de Nueva Guinea, comienzan sus
escarceos amorosos acercándose al hombre elegido y mordiéndole. En realidad,
las artes del amor, antiguas o modernas, comprenden los ritos y tabúes más
complicados.
La
moral puritana, aliada a países de clima frío, fomentó una costumbre muy
arraigada en Holanda, Suiza, Escocia, País de Gales y Nueva Inglaterra (EE.UU):
marido y mujer podían dormir en la misma cama, siempre que estuvieran vestidos
y cada uno envuelto en su propia manta.
Entre
la gente campesina de la Escocia del siglo XIX, casi todas las novias quedaban
embarazadas. En 1868 una comisión real llegó a la conclusión de que nueve de
cada diez mujeres escocesas se hallaban encinta el día de su boda, situación
poco concordé con los graves preceptos victorianos.
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Anillo
El
anillo de boda
El
anillo de boda, cuyo
uso se generalizó en los matrimonios cristianos a partir del siglo IX, se
remonta al Egipto de los faraones. Antiguamente se colocaba en el tercer dedo de
la mano de la novia porque se creía que este dedo tenía una vena que
desembocaba directamente en el corazón. Se supone que la alianza, por
ser de oro (el metal más duradero), confiere a quienes la llevan unión
perfecta y permanente. De aquí deriva la superstición de que la rotura del
anillo es signo de próximo desastre.
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Arroz
Arrojar arroz
La
costumbre de arrojar confites y arroz en las bodas tiene su origen
en un antiguo rito griego de la fertilidad, en el que se lanzaban menudas
golosinas sobre la pareja. También, se suponía que este acto confería
prosperidad a los esposos.
En
las islas Célebes (Indonesia) se cree que, si no se soborna el alma del novio
con una ducha de arroz, se escapara volando después de la boda y jamás
regresará.
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Postre
La
torta nupcial
La
costumbre occidental de repartir trozos de torta nupcial entre los invitados
procede de otra romana que consistía en dividir el pan sobre la cabeza de la
novia para asegurar la prosperidad del matrimonio. A continuación, cada
invitado tomaba un fragmento.
Esta
costumbre se transformó en la de echar granos de trigo a la novia, con los
cuales después se hicieron galletas que se partían sobre la cabeza de la
joven. En Inglaterra se colocaba un montón de bollitos entre los novios, que
habían de besarse por encima de ellos. Por fin, fueron sustituidos por la
primera torta nupcial.
Para los lombodis, tribu seminómada de algunos lugares del
centro y del nordeste de la India, la boda es tiempo de lamentaciones. En la mañana
siguiente al día del himeneo, la novia se sube sobre un buey de más de cuatro
años y se deshace en llanto por tener que abandonar a su madre, a su padre y a
su familia.
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Derechos
Derechos conyugales
Cuando
un joven de la tribu todras de Nilgiris, en el distrito de Madrás, contrae
matrimonio, sus hermanos también adquieren derechos conyugales sobre su esposa, pues estima que la muchacha se ha
casado con la familia.
Si
la joven queda embarazada, se efectúa
un ceremonial llamado pursutpimi con objeto de establecer la paternidad.
Tras una discusión entre los posibles padres, el hombre elegido entrega a la
novia un simbólico arco con flechas bajo un árbol kiaz y en presencia de un
anciano.
Todos
los hijos que vengan después, también se consideran pertenecientes al hombre
elegido en el pursutpimi, incluso los que nazcan después de su muerte.
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Citas y Frases Célebres
El matrimonio
El que se casa hace bien,
y el que no se casa hace mejor.
James Howell
*
El divorcio probablemente se remonta a la misma época que el
matrimonio.
Yo creo, sin embargo, que el matrimonio es algunas semanas más antiguo.
Voltaire
*
Se estudian tres semanas,
se quieren tres meses,
se pelean tres años
y se toleran treinta;
y los hijos vuelven a comenzar.
Hippolyte Taine
*
Los hombres se casan por cansancio;
las mujeres, por curiosidad;
ambos quedan chasqueados.
Oscar Wilde
*
A veces he pensado en casarme,
y entonces he pensado de nuevo.
Noel Coward
*
La cadena del matrimonio pesa tanto,
que han de ser dos para llevarla,
y a veces hasta tres.
Alexandre Dumas, hijo
*
No importa que las mujeres nos fastidien;
lo que no soportamos es que nos fastidie siempre la misma.
Noel Clarasó
*
Patrimonio es un conjunto de bienes;
matrimonio es un conjunto de males.
Enrique Jardiel Poncela
*
El estado matrimonial se llama santo
porque cuenta con muchos mártires.
Anónimo
*
Casarse por segunda vez
es el triunfo de la esperanza sobre la experiencia.
Samuel Johnson
*
El matrimonio, al contrario de la fiebre,
comienza con calor y termina con frío.
Georg Christoph Lichtenberg
*
Me alegro de no haber sido hombre,
porque entonces hubiera tenido que casarme con una mujer.
Madame de Stael
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