Primera
Categoría
Título:
Querer + Saber = Actuar
Autor:
Brenda D. Escobar
Colegio
Tomás Devoto 2do. Año
Cada
mañana y cada noche, escucho a la gente hablar; incluso me escucho hablando.
Todos dicen, todos explican, todos discuten. Uno por uno desarrollamos nuestras
ideas; uno por uno tratamos de convencer al otro, sintiéndonos alegres cuando
lo logramos, enojándonos cuando no.
La
realidad es que todos hablan, sin embargo, nadie lleva a la práctica lo dicho.
Solemos decir: “si todos hicieran estos, si todos hicieran lo otro”. Miles
de palabras salen de nuestras bocas todos los días, muy pocas son las que se
cumplen; y hasta a veces ninguna. Odio pensar sobre el tema; sé que yo tampoco
hago nada. Siento que todo lo que digo se vuelve en mi contra; mis creencias
quedan en segundo plano; sigo dando vueltas. No aporto mi granito de arena, pero
pretendo que el otro sí, ni yo me entiendo. Los valores mundiales están de
cabeza; y yo sólo soy una más en millones. ¿Pero si ese punto que vive en
Buenos Aires hiciera algo? No voy a cambiar al mundo, y a la vez lo estaría
haciendo.
Es
tan confuso pensar, sería mejor actuar. Entonces recuerdo esa frase de Oscar
Wilde que dice: “El descontento es el primer paso en el progreso de un hombre
o de una nación”. Ya que todos estamos descontentos, ¿por qué no actuamos?
Podemos lograr un cambio; no digo que va ser fácil, no niego que no va a ser
inmediato.
No
soy una experta o una superdotada. Soy sólo una adolescente que, cuando sea
grande, tendrá hijos. Y no quiero que ellos hereden un mundo deshonesto, cruel,
dónde los malos disfruten y los buenos sufran. Deseo que mis primogénitos
tengan una sociedad más solidaria, en la que brinden ayuda y ésta se le sea
brindada.
Es
que son tantas las personas que impiden que realicemos nuestros sueños! Pero,
la verdadera razón, es que ninguno tiene el valor necesario para intentarlo.
Me
molesta tener que salir a la calle sabiendo que puede ser la última vez. Odio
llegar a un lugar donde no conozco a nadie y ser prejuzgada. Me siento mal
cuando se escribe en las paredes “PAZ Y AMOR”, “SEAMOS TOLERANTES”,
etc y la realidad es que es una simple mentira. Si no empezamos a dar
apoyo, nadie lo hará.
Si
sabemos que hablar y escribir del cambio es redundar, ¿qué hago escribiendo?
Entonces en mi interior siento que para no redundar debemos decir la verdad. Hoy
les traigo mi verdad... si queremos un mundo ideal debemos poner manos a las
obras. Y. Mientras antes lo hagamos, mejor será; porque de esta manera no
dejaremos que la situación se agravie. Después de todo, lo que deseamos es
algo variable y mutable.
Después
de todo, desde que existe la humanidad (es decir, mucho), cada vez que los
hombres se unieron, lograron sus objetivos.
Pocos son los que logran avanzar, y muchos los que quedan
estancados o, hasta inclusive, retroceden. El problema es que solidaridad es
simplemente, para muchos, una palabra más.
Ahora
que sabemos qué debemos hacer, sería bueno analizar algunas de las cosas que
queremos cambiar:
Creo que la conocida
palabra “paz” no es tan conocida; ya que siguen existiendo guerras y otros
enfrentamientos que no permitan la “tranquilidad” que necesitamos. Hay un
punto más que debemos tener en cuenta; la paz es algo más que la ausencia de
guerra... la paz en un estado mental.
No
puedes destruir un enemigo con sólo
dispararle. De esa manera sólo tendrás más enemigos. La mejor forma de
destruirlo es convirtiéndolo en tu amigo, solidarizándote con él, ayudándolo.
El modo más sencillo de hacerlo es llegando a un acuerdo, en lo que ambos
reciban y entreguen.
La pobreza es otro gran
problema que rige en la actualidad. Esa simple palabra le afecta a millones de
personas a lo largo y ancho del planeta.
Los habitantes de los países en desarrollo
consideran al pobre como un individuo digno de lástima, a quien debe darse
dinero. Sin darse cuenta que, un simple humano, puede llegar a ser un posible
ingeniero, rockero o escritor, bohemio, compositor, poeta, trovador; una idea,
una salvación.
Es un error pensar que sólo los ricos pueden
ayudar. Todos podemos. El gesto noble viene del corazón, no del bolsillo. Ya
que las mejores cosas de la vida son gratuitas. Y, para esto, lo que necesitamos
es encontrar un estilo de vida sostenido por sentimientos. Encontrar una razón
para vivir que vaya más allá de los bienes materiales.
El hombre debe actuar un poco más como ser
humano, no como poseedor humano. Los poseedores dependen del poder que otras
personas les reconocen; ya sea por tener más automóviles, una casa más grande
o cualquier otra cosa. Cuando uno puede aceptar que es un ser humano, sólo lo
es y ya. Y cuando uno puede aceptar que debe y puede ayudar, sólo ayuda y ya.
Todos deben tener acceso a
educación y salud gratuita; todos. absolutamente todos, nos las merecemos.
La palabra discriminación
no debería existir. Todos somos diferentes, y todos tenemos aspectos buenos y
malos. Lo importante es que salgan a relucir los buenos; respetando y aceptando,
sin excepción, a nuestro prójimo. De esta manera todos seríamos especiales y
cada uno sería para otro lo más importante.
Hay otras “pequeñas” cosas en las que
también podríamos aportar esa palabra tan gratificante como es
“solidaridad”. Pero para el gran cambio que es convertir a una sociedad en
la que uno piensa en uno mismo a una sociedad donde exista unión, apoyo,
hermandad, ayuda, favor, defensa, protección, adhesión, fraternidad, lealtad,
identificación y sobre todo amor (haya sido mencionado anteriormente, o no),
debemos tener voluntad; ya que el camino puede llegar a ser largo, oscuro y difícil
de atravesar.
Pero pensando en ese gran final, se hará más ameno.
A
partir de ahora, siempre llevaré la siguiente suma en mi mente:
”QUERER
+ SABER = ACTUAR”.
Muchos deben estar pensando y cuestionándose qué puede lograr una joven
de mi edad. Todos podemos realizar algo para lograr un mundo mejor. Yo empecé
por este artículo, ya que las palabras vuelan y los escritos quedan.
Con frecuencia sentimos que
no tenemos poder para hacer algo. Que no podemos lograr cambios hasta que seamos
mayores. En ese momento, debemos recordar a niños como Samantha Smith, quien
ayudó a poner fin a la Guerra Fría con una carta que escribió a Andropov,
cuando apenas tenía 10 años. Juana de Arco expulsó a los ingleses de Francia
antes de cumplir 19; Mozart escribió la mitad de su música antes de cumplir
los 21.
Nuestros esfuerzos diarios
son igualmente importantes. Lo principal es escuchar la voz de nuestro corazón:
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Si
quieres pintar, pinta con pasión
-
Si
quieres escribir, escribe con pasión
-
Si
quieres una sociedad más solidaria, sé solidario.
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