1-
Complementa, no opongas.
“Se
justo”.
2-
Escucha, no te limites a oír.
“Sé
abierto”
3-
Pregúntate al menos dos veces por minuto: ¿Esto, lo
estoy haciendo con Amor?
“Sé magnánimo.”
4-
Percibe las veces en que lo mejor que se puede decir
es: Nada.
(usar los dones del Señor)
en vano.
5-
Mírale la cara a tu interlocutor. Sonríe y escucha
su sonrisa.
“Sé comprensivo.”
Como
guardara silencio, un discípulo inquirió:
--Maestro,
dijiste un decálogo. ¿Dónde están las otras cinco sentencias?
--Ahí
mismo. ¿Dónde estabas tú cuando las dije?
Las
grandes obras de las instituciones
las
sueñan los santos locos
las
ejecutan los luchadores natos
las
aprovechan los felices cuerdos
las
critican los inútiles crónicos.
LAO TSE