Ser virtuoso en el mundo actual, con sus
diferencia culturales y corrupción moral, es francamente
difícil. Entonces, ¿por qué cultivar la virtud?. Porque la
conducta virtuosa agrada a los hombres de bien y a Dios, y
sin duda la mayoría de nosotros deseamos contar con
su favor.
Un hombre oriental de mediana edad, que emigró hace poco
a occidente, se enfrentó, a las pocas semanas de su llegada, a
una situación que podría haber perjudicado su carrera. Él cuenta:
"Cuando mi superior me preguntó si podía encargarme
de determinada tarea, me sentí suficientemente capacitado para aceptarla.
No obstante, como desde niño me habían enseñado que la modestia es
una virtud, contesté: ´No estoy seguro de que pueda hacerlo, pero intentaré
hacer lo posible´. La impresión que se llevó mi superior occidental fue que no
estaba capacitado y que me faltaba confianza. Cuando me enteré, me di cuenta
de que debía hacer algunos cambios".
La Biblia exhorta a sus lectores a cultivar la virtud. Ahora bien, ¿qué es
la virtud? ¿Puede enseñarse en las escuelas? ¿Cómo podemos cultivarla?
Como cultivar la virtud
Los diccionarios actuales definen virtud como "excelencia moral; bondad".
Es el "hábito o disposición interior que incita a obrar (y pensar) bien". La
palabra "virtud" denota "excelencia de cualquier clase".No sorprende, pués, que
en algún momento se hayan considerado virtudes, cualidades, como la
prudencia, el valor, la autodisciplina, la imparcialidad, la compasión, la perseverancia,
la honradez, la humildad y la lealtad. La virtud se ha definido también
como "cualidad moral de una persona por la que se comporta (...) conforme a lo
que se considera bueno".
¿Quién fija la norma de excelencia, bondad o rectitud según la cual
debemos comportarnos? "De acuerdo con la escuela de filosofía moral
predominante, el escepticismo engendrado por la Ilustración ha reducido todas las
ideas sobre lo que es bueno o malo a una cuestión de gusto personal,
preferencia emocional o elección cultural". Ahora bien, ¿es confiar en el gusto o
la preferencia una manera satisfactoria de determinar lo que es bueno o
malo? No. Para cultivar la virtud, necesitamos una norma confiable respecto a
lo que está bien y lo que está mal, una pauta que nos permita juzgar
que determinada acción, actitud o cualidad es correcta o incorrecta.
Fuente de normas morales
Dios poco después de crear al primer hombre, Adán, impuso este
mandato: "De todo árbol del jardín puedes comer hasta quedar satisfecho. Pero
en cuanto al árbol del conocimiento de lo bueno y lo malo, no debes comer de
él, por que en el día que comas de él, positivamente morirás" (Génesis
2:16,17). Dios puso ese singular nombre al árbol para denotar su derecho exclusivo
a decidir lo que es bueno y malo para sus criaturas. Las normas divinas
sobre lo que está bien lo que está mal se convirtieron así en la base para juzgar
o evaluar las acciones, las actitudes y las caracteríasticas de la personalidad
de los individuos. Sin ellas no podríamos distinguir correctamente lo bueno
de lo malo.
Una vez que recibieron el mandato sobre el árbol del conocimiento de lo
bueno y lo malo, Adán y Eva tenían que tomar una decisión: obedecer o
desobedecer. En su caso, la virtud implicaba odediencia. Con el tiempo, Dios siguió
revelando qué le agrada y qué le desagrada, e hizo que todo ello se recogiera
para nosotros en la Biblia. Cultivar la virtud conlleva, por tanto, acatar los
preceptos justos de Dios que se exponen en la Escrituras.
Es tarea muy dificultosa buscar la virtud fuera de nosotros, pero como
ella está en nuestro interior, basta con evitar los malos pensamientos y
mantener nuestras almas encaminadas hacia el Señor.
¿Qué dice ROTARY sobre
la excelencia moral en los negocios?
En el mundo comercial de hoy es común emplear métodos
cuestionables o no prestar atención a las reglamentaciones estatales ni a las leyes fiscales.
Tomás Jefferson, uno de los primeros presidentes de los Estados
Unidos, dijo que el primer capítulo en el "libro de la sabiduría" es la honradez.
Si no se quiere que la honradez decline, es necesario que en el hogar,
la escuela, la iglesia, las asociaciones gremiales y el Rotary Club
estén constantemente alerta para combatir las tendencias, pero presentadas
en diferente forma, para timar o defraudar.
Hace algunos años, Rotary combatió activamente en todo el mundo el
soborno y las comisiones secretas y uno de sus ex presidentes presentó este tema
en una conferencia internacional de la Liga de las Naciones sobre
economía. Como resultado de dicha conferencia muchos países modificaron sus
leyes para combatir "el soborno y las comisiones secretas."
Sin embargo, y a pesar de todos estos esfuerzos, ¿podemos decir que
el soborno y las comisiones secretas han dejado de existir?.
Debemos preguntarnos: "Durante los últimos años en los que todo
profesional ha estado expuesto a tentaciones considerables, ¿hubo menos rotarios
que sucumbieron a ellas que no rotarios?
"La honradez es la mejor norma" es una opinión que se atribuye a
diferentes escritores, pero Emerson dijo algo más: "El hombre se pasa la vida
sufriendo con la tonta suposición de que alguién lo va a timar. El ladrón se roba a
sí mismo. El estafador se estafa a sí mismo." La honradez es eficiente
mientras la falta de ella es laboriosa, indigna y representa un desperdicio.