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Que piensa la
presidente de un club
Por
Emma Eugenia
Roger, presidenta 2004-05 del RC de Santiago del Estero Huarmi
"El
ser humano es inseparable del Universo; él es en relación y vive en relación.
Vive en un medio tan reducido o tan amplio como lo determine su conciencia. Sus
estados están influidos por su actitud, salud, humor y las circunstancias del
momento, por eso cambia continuamente. Es así que a veces quiere relacionarse
con todos los seres -su medio es el universo- y otras no quiere tener relación
con nada ni con nadie -su medio es su yo."
Lograr
relaciones conscientes y armónicas exige un esfuerzo interior y exterior.
Interior porque hay que efectuar un trabajo de autoconocimiento para superar la
idea de que uno existe separado de los demás. La tarea exterior es necesaria
para que nuestras conductas no nos separen los unos de los otros y no se
formen brechas inquebrantables.
José
Ingeniero en su obra El Hombre Mediocre dice: "La vida vale por el uso que
de ella hacemos, por las obras que realizamos. No ha vivido más el que cuenta más
años si no el que ha sentido mejor un ideal. Vivir es aprender para ignorar
menos, es amar para vincularnos a una parte mayor de la humanidad, un incesante
afán de elevación hacia ideales definidos".
Muchos
nacen, pocos viven. Intentemos
no ser hombres y mujeres mediocres. Nos convertiremos en rutinarios,
mansos, hipócritas morales, anacrónicos, si no ponemos nuestro sincero
esfuerzo en ser hombres superiores, creativos, íntegros, sensibles y
humildes.
Recuerdo
las palabras de mi amigo el Padre Pierre que decía el humilde no
desprecia a nadie, no se compara con nadie, no envidia a nadie. Solamente
con humildad en los corazones se puede entablar una verdadera amistad,
sentimiento que también debe estar presente en nuestra familia.
En
la conferencia presidencial rotaria de la familia llevada a cabo en San Pablo,
en marzo del presente año, se dijo: "Seamos una verdadera familia
rotaria. Venimos al mundo en el seno de una familia, por lo cual debemos a
ella el hecho de existir y salimos de ella para realizar la propia vocación de
vida". Valorar la familia es cuidarla, es poner límites para que no
se la dañe. Estos son valores inalterables que no dependen de diferencias
generacionales. No caigamos en la aceptación de desvalores que nos propone una
cultura ligth imperante.
Para
terminar quiero rescatar lo que sentí en la última Asamblea y
Conferencia de mi Distrito, llevada a cabo en la ciudad de Tucumán el pasado
mes de junio, que no nos limitemos a escuchar el "Gracias Rotary" de
la sociedad ante los distintos emprendimientos concretados si no que seamos
nosotros mismos quienes expresemos de lo más profundo de nuestro ser: "Gracias
Rotary por permitirme desarrollar mis capacidades, habilidades, competencias,
puestas al servicio de la humanidad toda".
Alguien
dijo: Las grandes obras la sueñan los santos locos, la realizan los
luchadores natos, la disfrutan los felices cuerdos, la critican los inútiles crónicos.
Seamos
LUCHADORES NATOS y
así vivir un festejo renovado y sostenido más allá de que actualmente
celebremos los 100 años de Rotary".
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