|
Una mágica
aventura en la tierra colorada
Por
Susana Barletta
(relato parcial del escrito publicado en Julio de 1993)
Partimos
clareando el 9 de julio. Por compañía llevábamos el rigor del frió día
y la tibieza de una esperanza. Nuestra meta era el Km. 1360 de la Ruta Nacional
14, específicamente un lugar denominado Paraje Alegría. Allí se encontraba la
Escuela Nº 253 que desde hace 8 años nuestro Cub apadrina y apoya mediante
envíos periódicos de indumentaria y elementos didácticos.
Alrededor
de las cinco de la tarde llegamos a San Pedro acompañados de una
llovizna pertinaz y el frío que no nos abandonaba.
Hicimos
contacto con la Sra. Irma Bielecki, quién rápidamente se puso en movimiento
para facilitar nuestro arribo a la Escuela 253.
El
recibimiento fue cálido, afectuoso y la Sra. Directora del
establecimiento María Ana Isabel de Besterra nos presentó a los niños
diciendo: ¡Llegaron los padrinos!
Después
vinieron los juegos con los chicos, que alborozados se lanzaron al campo de fútbol, a hacer un picado con
las
pelotas profesionales Nº 5, que surgieron de entre los bultos, como duendes
saltarines. Recorrimos las instalaciones, palpamos las necesidades y tratamos de
absorber todo lo que nos rodeaba, para poder trasmitirlo fielmente a todos
nuestros amigos del Club.
Vimos
el comedor, la huerta, hábilmente trabajada por los propios alumnos, los dos
salones de clases con que cuenta la escuela y el monte que la rodea.
También fue muy gratificante ver esas
dos
maestras en acción que con el mínimo de elementos desarrollan sus tareas
con la vocación y el amor puestos al servicio de esos 100 niños.
Se acercaba la hora de la despedida. Entre besos y
abrazos, manitas que saludaban en alto y caritas sonrientes nos despedimos de la
Escuela Nº 253 con el corazón repleto de dicha y satisfacción y con la
plena seguridad de haber cumplido todos los lemas de Rotary.
Lo demás fue anécdota para ser vertida en mesas de
reuniones hogareñas. Lo único que resta decirles es que en la próxima se
anoten. ¡No se van a arrepentir!
|