Rotary Club de Villa Urquiza

PRENSA ROTARIA del Rotary Club de Villa Urquiza

Buenos Aires - Argentina - Distrito 4890 - Rotary International
Fundado el 19 de marzo de 1956. 

Reuniones: Martes 21:30 Hs. en Bucarelli 2583   

Villa Urquiza
 

 
DentiLogic - Software de Odontología

Software Odontológico

 

La guerra de las Islas Malvinas


El espectro de una guerra

 

Autor: Dr. Carlos Ricardo Romano

Secretario de nuestro club (1996-97)

“Un gobierno es bueno, cuando aspira al bien de toda la comunidad; y es malo cuando cuida sólo de sí mismo”. Aristóteles

La guerra de las Malvinas cierra el ciclo de un proceso de gobierno que estaba esperando su fin en nuestro país

Los pueblos tienen los gobernantes que merecen

A) Antes de hablar de la guerra de las Malvinas en sí, señalemos algunos conceptos que con llevan un erróneo contenido social.

1.- El primero de ellos, y que a menudo lo escuchamos diariamente en cualquier lugar, es el que dice: “Los pueblos tienen los gobernantes que merecen”. Y no solamente dicha afirmación se hace en forma vulgar sino que en nuestras propias Facultades de Derecho se lo afirma. Así recuerdo que al comienzo de la década del cincuenta, cuando estudiaba Derecho Político en la cátedra del Dr. Faustino Legón, después de pasar revista a una serie de gobernantes –buenos y malos--, llegábamos a la conclusión que los pueblos tenían los gobernantes que merecían.

Ello es una falacia. Los pueblos quieren y deben tener gobernantes responsables. Gobernantes que sean responsables de sus actos de gobierno; de actos de gobierno que ponen en juego la vida, la salud, el patrimonio y la cultura de los gobernados.

La primera responsabilidad de un gobernante, que sirve de piedra angular a toda su actuación pública es ser patriota. El gobernante responsable debe tener un profundo sentido del patriotismo. Sin el sentido de patriotismo en el gobernante, nadie puede esperar de él que sea un hombre de gobierno responsable.

Para los Rotarios el PATRIOTISMO está echo carne dentro de su espíritu solidario de servicio, porque a través de él cumple el derrotero de una de las siete sendas hacia la PAZ.

El rotario es esencialmente un patriota y, como tal, un hombre social responsable de sus actos.

¿Todos somos responsables?

2.- El segundo concepto que constituye también una falacia, es el afirmar, que: “Todos somos responsables de los actos de gobierno”. Lo que no es así. Responsable es únicamente aquél que tiene a su alcance el poder suficiente de tomar una decisión que comprometa la libertad, la vida, la salud y la cultura de una populación. Responsable es aquél que está ungido por el poder político inherente a decisión. No obstante ello, aquél que detenta el poder, por el hecho de aceptarlo, también es responsable.

No podemos ser responsables los gobernados, quienes con la efectiva definición del poder no tenemos ninguna relación, aunque se pretenda retorcer argumentos para afirmar lo contrario. Y estoy muy seguro, que quienes están reunidos aquí esta noche, nunca, nunca jamás tuvimos ese poder masivo de decidir cuestiones públicas.

Nada más demostrativo de la falacia todos somos responsables, afirmación que esgrimen políticos y gobernantes, que el propio texto de nuestra Constitución Nacional cuando expresa, que: “El pueblo no delibera ni gobierna sino a través de sus representantes”, ya que deliberar significa debatir la cuestión a definir; y gobernar, tomar decisiones de carácter público.

Los gobernantes son los únicos responsables de los actos de gobierno.

3.- Para completar estos conceptos preliminares digamos que aún hay una tercera falacia. Ella consiste en atribuirle a los gobernados, en cuanto al origen del poder, toda la responsabilidad por una seudo participación. Ya se trate de un gobierno democrático o de un gobierno autocrático.

a)       En el primer caso se usa la famosa culpa “in eligiendo” del Derecho Civil. Pero esto no se trata de un negocio jurídico privado donde un contratante eligió mal. Tal asimilación constituye un error; pues, nada más ajeno a la voluntad del gobernado que el elegido gobernante cumpla con su responsabilidad o no la cumpla. No existe en la realidad un medio que le permita al gobernado forzar el cumplimiento de la responsabilidad de la función pública del gobernante.

b)       El pueblo vota a quién considera que le ofrece mejores posibilidades, mejores salidas a sus problemas; y, si las promesas no se cumplen no es precisamente el gobernado quién falló. El gobernado se ve bombardeado en todo ambiente receptor de estímulos, por una campaña que impide que la acción de los medios masivos de comunicación le dé la oportunidad de pensar con libertad de criterio. Así se vota. Así sé práctica esa seudo elección, porque no es una elección sino una opción. No alcanza a elegir sino a optar.

c)       En el tercer de los casos –cuando el gobierno es autocrático--, se le atribuye la culpa a los gobernados “por tolerar dichos gobiernos”, como si la organización y estructura de la fuerza que ejerce el gobernante en el interior de un país pudiera ser controlada por quién sufre sus consecuencias. Como vemos los gobernantes son los únicos responsables de los actos de gobierno.

El crimen de la guerra

B) Hablemos ahora de la guerra. No vamos a tratar ni su definición, ni su sin razón ni sus alcances. Vamos a tratar la guerra como el acto responsable de un gobierno que determina y decide llevar adelante una contienda bélica.

Pero antes no dejemos de reconocer como lo afirmó el ilustre abogado y periodista Juan Bautista Alberdi en su libro “El crimen de la guerra”, que toda guerra es un crimen; ello, para no ser tan sutiles como Bismark que la guerra es “el fracaso de la diplomacia”. Aunque debamos admitir que hay guerras honorables y dignas como lo expresaba Ortega y Gasset, que no son precisamente las de conquista y subyugamiento, en las cuales quienes dirigen y luchan tiene la “integridad espiritual del guerrero y no el alma del militar burgués”.

Una guerra indigna

La guerra de las Malvinas tuvo sus HÉROES, sus HÉROES MARTIRES y también sus MARTIRES. Y los tuvo porque en esa guerra indigna lucharon patriotas, Oficiales, Suboficiales y Tropa que fueron conducidos, enviados, dirigidos. Ellos entregaron su cuerpo, su sangre, su vida; o, si volvieron, lo hicieron mutilados; y, si no se les mutiló su cerebro.

La cúpula que decidió la guerra no estuvo integrada por esos hombres; no estuvo integrada por patriotas. Y los integrantes de esta cúpula son precisamente los responsables de haber llevado adelante una guerra indigna.

A los responsables de la guerra los condujo la soberbia, la ambición torpe y la ignorancia de la historia.

Fueron soberbios porque no solo despreciaron a su propio pueblo sino al mismo enemigo; y difundieron mentiras y frases burlonas de la situación. Decía el comandante en jefe, quién llevó su uniforme de gala con plumita, que lo iban a sacar en sobretodo de madera, y se fomentaban expresiones sensibleras, como “a ver si llega el principito” o “lo vamo a reventar lo vamo a reventar”. Para terminar doblando las rodillas ante el enemigo con una bandera de rendición; lo mismo que hicieron en las Horcadas e Islas Sandwuiches aquellos que les llamaban lagartos.

Y de ambiciones torpes por pretender objetivos ajenos a toda razón justa y siéndoles indiferentes el derramamiento innecesario de sangre de sus hermanos oficiales, suboficiales y tropa. Esperando la posibilidad de mantenerse en el poder al tomar la guerra como un juego de azar que los favorezca.

También demostraron un desconocimiento terrible de la historia y de las relaciones de fuerza de las naciones dominantes en el mundo al momento de llevar adelante esa guerra indigna.

Así y todo esa guerra indigna tuvo hombre dignos, verdaderos patriotas que hicieron una entrega total a la causa de la argentinidad. Oficiales murieron sacrificados al estrellar sus aviones contra naves británicas; suboficiales que se jugaron por la vida de soldaditos que nunca habían visto siquiera el mar y la nieve; y soldados que cometieron verdaderos actos de arrojo, como aquél que con una bazuca derribó un avión enemigo.

A esos hombres, auténticos patriotas, y no a los de la cúpula dirigente y su “staff” que estaban a resguardo y hacían negocios en la Capital, les debe la Argentina permanente homenaje.  

 

Las Islas Malvinas

¡Fueron, Son y Serán Siempre Argentinas!
¡Por nuestra Historia, por nuestra Geografía, por nuestros Héroes!

 

 

nestorsarandria@hotmail.com

Copyright © 2002 PRENSA ROTARIA del Rotary Club de Villa Urquiza. 
® Derechos reservados. Los símbolos y nombres son propiedad de Rotary International y se utilizan aquí de acuerdo al Manual de Procedimiento. Mantenimiento: Néstor Carlos Sarandria, miembro del Rotary Club de Villa Urquiza, Distrito 4890, Buenos Aires, Argentina.  (4521-2210 / 15-5865-9951)

Soporte Técnico: Gerardo Néstor Sarandria (R.C. de Devoto Parque).
Última modificación: Martes, 22 de Julio de 2008

Volver