Una
silla vacia
A mi derecha sentado
te veo a mi lado hermano,
agitando una carpeta
y alguna hoja el la mano.
Que vacío quedó esto
te estamos necesitando,
con tu cordura capaz
trabajando, trabajando.
Tus amigos te queremos
sí, te estamos extrañando,
embriáganos con tu tino,
los libros están llorando.
Pero Dios, con su grandeza
pronto, te estaba esperando,
para darte algún proyecto,
o a Jesús darle una mano.
Con nuestra silla vacía,
te estamos necesitando.
Para mi amigo Héctor Lósi.
José F. Otero
|