La amistad no debe confundirse con la simpatía, por eso no puede darse el
nombre de amigo a un simple conocido, con el cual solo se tiene relaciones ya
sea por pertenecer a un mismo curso o ser compañero de trabajo, ya que solo
habrá cercanía física pero no así en su esencia espiritual.
Conservar una amistad es tan difícil como crearla y cultivarla, por ello debe
ser ideal, sincera, limpia, se debe querer al amigo con hechos y con palabras.
Acompañarlo en los momentos difíciles sin que lo pida. Será en los momentos
de aflicción donde el amigo se constituya en el mayor consuelo, ya sea con un
gesto amable, una palabra afectuosa, o una mano extendida.
Algunos pensadores se refirieron a la Amistad en los siguientes términos :
Cicerón afirmó : El primer precepto de la Amistad es pedir a los amigos solo
lo honesto y solo lo honesto hacer por ellos ; y se preguntó ¿Hay algo más
dulce que tener a alguien con quien poder hablar de todas tus cosas, como si
hablaras contigo mismo?
Otro pensador indicó : En la prosperidad nuestros amigos nos conocen, en la
adversidad nosotros conocemos a nuestros amigos.
Finalmente debemos afirmar que la Amistad ya existía en tiempos muy remotos,
existe hoy en día y no hay motivos para pensar que desaparezca en el futuro,
pues es un modelo ideal que requiere ser mantenido y respetado, es posible que
con los siglos haya cambiado su forma pero jamás su esencia. Se ha dicho, “
quien tiene un amigo verdadero puede decir que posee dos almas “.