Rotary Club de Villa Urquiza

PRENSA ROTARIA del Rotary Club de Villa Urquiza

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Villa Urquiza
 

 
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La lucha contra la Drogadicción


del Rotary Club de Villa Urquiza

Avenida de Servicio a la Comunidad

Artículos publicados en Prensa Rotaria en los Nº 25 de marzo de 1994, Nº 27 de mayo de 1994 y 29 de julio de 1994

Autor Dr. Jorge Demetrio Elias Costa (Coco)

 Lucha contra la drogadicción

1.- Crisis de la adolescencia

En forma muy general, se puede decir que la adolescencia es el período de la vida que supera la niñez de la adultez.

Es un fenómeno con implicancias físicas, psíquicas y sociales del que participan ambos sexos entre los 11 y 20 años de edad, aproximadamente.

Es importante tener en cuenta que la adolescencia es un estado de crisis y de ruptura. Se pasa de un período de extrema dependencia infantil a otro a través del cual se procura lograr la propia identidad.

Esta crisis, que es normal, trae aparejada una crisis también en los valores familiares y sociales. La crisis de la adolescencia que a veces se denomina “fenómeno de rebeldía” apunta a los deseos de lograr un mundo nuevo, donde sea más fácil crecer.

 

  Lucha contra la drogadicción

3.- La Comunicación

Hay generalmente un primer período, el de los comienzos de la adolescencia, con mayor tendencia al aislamiento. Este período dura poco y el grupo de pares adquiere importancia relevante, por lo siguiente:

1)     Permite colocar ahí toda la idealización puesta en los padres en el período anterior.

2)     Las circunstancias hacen que sientan que han dejado de ser niños y a la vez no se hallan aún en el mundo adulto.

Esta situación, contradictoria y confusa, la reafirman escuchando a menudo frases como la siguiente:

“...ya no sos un nene para hacer tal cosa...”

“...aún no sos grande para hacer tal cosa...”

Esta situación los coloca en un estado de soledad y desubicación donde la salida es la formación y participación en un grupo de iguales, en el que se intentarán y ensayarán las primeras conductas adultas bajo la comprensión y solidaridad de los pares, alejados de la “sanción adulta”.

 

 Lucha contra la drogadicción

5.- El medio social

No sólo la familia y el adolescente están inmersos en este proceso, sino que, como ya se dijo, el medio social también deberá tratar de dar respuestas coherentes a sus interrogantes a través de las diferentes instituciones que forman la sociedad.

Es decir, tanto la escuela, cuanto las instituciones de salud, de recreación, de seguridad y, fundamentalmente, el trabajo, deberían facilitar la mejor resolución de esta crisis, que ayuda en definitiva al logro de adultos mejor capacitados para su desenvoltura en la vida.

 

  Lucha contra la drogadicción

6.- SÍ para los Jóvenes

Trata de tener un buen diálogo con tus padres. Ellos pueden estar pasados de moda o, incluso, equivocados, pero sin duda te quieren.

Confía en vos mismo. Vos podes ser el gigante de tus propios sueños, pero de una manera positiva.

Búscate un ideal y dedica tu fuerza en concretarlo.

Dale bolilla a las cosas que respeten lo natural. No quiere decir que tengas que amar a los árboles y a las flores, pero sí tener una actitud de respeto por la naturaleza; por ejemplo, la valorización de tu propio cuerpo.

Expresa lo que sientes. Siempre.

Infórmate sobre los síntomas que puede generar el consumo excesivo de drogas.

Interiorízate sobre las fármaco dependencia y el alcoholismo.

 

  Lucha contra la drogadicción

8.- SÍ para los Padres

Hable con sus hijos sinceramente. Cuando un padre dedica tiempo a escuchar y cuidar a sus hijos, y convive realmente con ellos, está, sin duda, ayudando a prevenir el abuso de drogas.

Expréseles el deseo que usted tiene de ayudarlos para solucionar los problemas que pueden estar viviendo. Es importante tratar de mantener una actitud franca.

Demuéstrele a sus hijos que usted puede discutir con ellos acerca del uso de la droga sin rechazarlos.

Deje usted ante ellos en claro dos cosas bien concretas: primero, que usted no aprueba el consumo de drogas; segundo, que si ellos están haciéndolo, usted los sigue queriendo lo mismo que antes.

Piense esto: si la relación familiar es franca y comunicativa, usted tendrá menos dificultades para ayudar a sus hijos a que enfrenten con éxito la vida y desarrollen el amor propio 

 Lucha contra la drogadicción

10.- El uso de las drogas

Es este un problema que, a nivel individual o familiar no sólo no se puede resolver, sino que ni siquiera puede ser planteado.

Ello no quiere decir que no hay un aspecto familiar del problema de la drogadicción sobre el que los padres tienen que estar alertados; a ello se refiere –con todas las necesarias restricciones- los puntos que siguen:

Todo drogadicto en cualquier grado, es un enfermo y debe ser tratado como tal, sin mezclar en ello juicios de valor como vicio, culpa, corrupción, etc.

La drogadicción es siempre curable: la curación exige un tratamiento enérgico practicado por especialistas que abarca dos planos uno médico de desintoxicación progresiva y tonificación general del organismo y otro psicológico de recuperación emocional y readaptación social; sin este segundo las recaídas son la regla, En la primera parte del tratamiento la internación es necesaria.

Los padres deben estar atentos a los menores síntomas de sus hijos; los principales son los siguientes:

En el aspecto físico, pérdida del apetito, enflaquecimiento, disminución del estado general (palidez, faligabilidad...)

En el aspecto psíquico, pérdida del interés en las relaciones familiares, abandono del deporte, alternación de estados de euforia y exaltación con otros de indiferencia y decaimiento, desaliño externo, excesivo sueño o, por el contrario, mucho insomnio y empeoramiento de la escolaridad.

El tratar de obtener del o la drogadictos confesiones o declaraciones y pretender que se corrija con retos, admoniciones o amenazas es inútil.

Lucha contra la drogadicción

12.- Causas, incidencia y factores de riesgo   

Se estima que alrededor del 5% de la población hace uso indebido de los opiáceos y las drogas ilegales como la heroína al igual que de drogas legales para el tratamiento del dolor como la oxicontina.

Estas drogas pueden causar dependencia física, lo que significa que el cuerpo reduce la producción de sus propios opioides (endorfinas y encefalinas) y empieza confiar en que la droga maneje las funciones de estos químicos naturales del cerebro.

Lucha contra la drogadicción

13.- Abstinencia de la droga

Abstinencia de opioides; "enfermedad de las drogas"; "síndrome de abstinencia"

Es un estado agudo ocasionado por la interrupción o reducción dramática del uso de narcóticos opioides, el cual ha sido excesivo y prolongado (durante varias semanas o más). Los opioides incluyen heroína, morfina, codeína, oxicontina, dilaudid y metadona, entre otros. Su reacción suele acarrear: sudoración, temblor, dolor de cabeza, deseo de más droga, vómito, cólicos abdominales, diarrea, incapacidad para dormir, confusión, agitación, depresión, ansiedad y muerte.

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  Lucha contra la drogadicción

2.- Los adultos

Consecuentemente ocurre que la visión “idealizada” de los adultos –sobre todo de los padres- como “todopoderosos” los que san “toda la seguridad” se convierte en figuras a las que hay que aceptar tal cual son, con virtudes y con defectos. De este modo se dan dos circunstancias importantes:

a)     la pérdida de esa seguridad respaldada por los padres “de la infancia”, y

b)     el temor a tener que funcionar como un adulto, asumiendo todas las responsabilidades que ello implica.

Este cambio es muy intenso y configura una situación de crisis de la que participa no sólo el adolescente sino también el grupo familiar y otros grupos, pues se refleja también en la escuela, el trabajo, etc.

A menudo los jóvenes pasan por un período de inactividad casi total a causa de no tener edad suficiente para acceder a trabajos que sean aceptables para sus padres. Este “ocio forzado”, le perjudica aún más.

¿Cómo aparece este fenómeno?

¿Cuáles son sus primeras manifestaciones?

En primer lugar son los cambios corporales: el inicio de la actividad de las glándulas de secreción interna, con el flujo de hormonas que repercutirán en la modificación de su aspecto físico general y sexual en particular.

También aparece la masturbación (con variantes para cada sexo, motivo de gran preocupación, a menudo por falta de información tanto en los jóvenes cuanto en los adultos) que significa en esta circunstancia un intento de probar el funcionamiento genital para sus posteriores relaciones. Va ligado también a la gran curiosidad que todo lo sexual origina en esta etapa.

Todo esto va acompañado de un crecimiento des armónico de piernas, brazos, rasgos del rostro, cambio de tono de voz, que en suma crean una situación angustiante, de inseguridad y vergüenza para el adolescente.

Toda esta etapa está signada por sentimientos y actitudes contradictorias que llevan al joven, cualquiera sea su sexo, a marginarse o a tener una aguda necesidad de estar con los demás.

 

 Lucha contra la drogadicción

4.- La Familia

El niño crece dentro de su familia y se convierte de manera acelerada en adolescente, vive “su” crisis y hace partícipe de ella a todo su grupo familiar.

Una familia con un hijo adolescente pasa a ser una familia en situación –en crisis- adolescente y de la que participan de distinta manera la totalidad de sus miembros.

No son causales ciertas conductas de los padres, como imposibilidad de dialogar con el hijo adolescente, pues de pronto éste maneja otros valores, que introduce a partir de su grupo, de la nueva “cultura adolescente” en que vive y todo ello está diciendo qué cosas tienen que cambiar, desafiando la estructura en que se crió hasta entonces y erigiéndose como el juez más implacable de sus adultos.

A propósito de la respuesta del sistema familiar a la crisis que los padres reviven, con esta situación, la propia adolescencia, y a menudo un hijo adolescente hace reflexionar sobre la “adultez” de los padres, su ubicación respecto de él en la vida y con la vida misma.

En muchos casos los padres toman una actitud negativa, de cerrarse a la comprensión del cambio y otra, que suelen llamar “positiva”, de acercarse a nivel de “otro amigo más”. Lo importante es que cuando el o la joven necesiten de sus padres, los puedan encontrar fácilmente como tales, en un papel claramente distinguible.

En la situación crítica de referencia, tal vez resulte más fácil jugar al papel de “amigo” que asumirse como padre de un adolescente, siendo esto último lo que verdaderamente necesita el joven como marco de seguridad para su mejor desarrollo.

Si bien puede haber momentos de hostilidad padre-hijo, ellos son propios del proceso que ambos viven. A largo o corto plazo, el adolescente también “desidealizará” a su grupo de amigos: “los del alma”, “los inseparables”, para verlos como amigos adultos iguales a él: y de la misma manera necesitará tener a sus padres como tales, como a los padres de un joven adulto.

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7.- NO para los Jóvenes

No te automediques

No pierdas tu libertad de elección.

No te sientas obligado a hacer algo que no querés hacer, no importa quién te lo proponga ni qué te proponga.

Los efectos de las drogas a veces pueden ser difíciles de predecir, porque dependen de la cantidad que se toma, de la manera en que se toma, de la personalidad de la persona que las consume y del ambiente en que son usadas. No seas imprudente.

No obligues a los demás a hacer lo que vos quieras que hagan.

No pierdas tu capacidad de pensar y de reflexionar por vos mismo.

No desconfíes a priori de quién diga que te quiere ayudar, guíate por tus intuiciones y sentimientos.

 

 Lucha contra la drogadicción

9.- NO para los Padres

Si usted se entera de que sus hijos han probado drogas, no se dedique a buscar culpables.

Tampoco permita que el temor lo paralice. La experiencia indica a los expertos que un hijo o una hija pueden estar experimentando y no desear ni necesitar ir más allá de la simple prueba.

No pierda la calma en ningún momento. Haga ese esfuerzo porque vale la pena.

Decididamente, en ningún caso trate de ocultar la situación.

No les dé sermones ni discursos moralistas. La experiencia demuestra que no surten el efecto deseado. Si los padres escuchan los puntos de vista de sus hijos y están preparados para discutir las opiniones mutuas, es más probable que los hijos respeten las experiencias de sus progenitores y acepten sus consejos sobre cualquier asunto, incluso las drogas.

Bajo ningún concepto se muestre violento.

No piense que los modelos se construyen sólo hablando. No sirve de nada criticar o prohibirle a su hijo que se drogue cuando usted fuma como un escuerzo, debe en exceso o consume psicofármacos indiscriminadamente.

 Lucha contra la drogadicción

11.- Un drogadicto es un enfermo sin conciencia de enfermedad o sea sin responsabilidad y debe ser tratado como tal. 

Es bueno tener presente que en esta fase de la enfermedad la familia no tiene más papel que ser enérgica en aplicar el tratamiento médico-psiquiátrico sin esperar el consentimiento del enfermo. Puede, en cambio, ser muy eficaz en la acción preventiva y profiláctica sobre la que pueden subrayarse los siguientes puntos:

No fomentar en la casa el uso habitual de sedantes, calmantes, analgésicos y somníferos, que desgraciadamente han entrado en la práctica familiar como hecho corriente (aspirinomanía).

Vigilar con cuidado las formas sociales de la drogadicción que no se llaman así pero que tienen todas las características clínicas: por ejemplo, para fumar marihuana es necesario haber sido introducido en el hábito de fumar como algo no reprobable. Técnicamente un fumador es un drogadicto. Igual consideración merece el alcoholismo social, en muchas casas el tomar varios whiskys en el día es imagen que los niños asimilan como hecho natural.

Se debe vigilar estrechamente el uso de estimulantes tipo anfetaminas y sus similares en los estudiantes en trance de examen, hecho que se ha considerado habitual desde hace tiempo en muchos medios y que está estudiado como una de las técnicas introductoras a la drogadicción.

Si la comunicación es amplia y fácil, es decir, si la vida de mayores y menores tiene muchos puntos de interés común y es profundamente compartida, la drogadicción no se produce. La vieja afirmación de que los padres deben saber qué hacen sus hijos sólo tiene sentido si es completada con el concepto de que también los hijos deben saber qué hacen sus padres.

 

 

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Última modificación: Martes, 22 de Julio de 2008

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