Muere lentamente
quien no voltea la mesa
cuando está infeliz en el trabajo,
quien no
arriesga lo cierto por lo incierto
para ir detrás de un sueño,
quien no se permite por lo menos una vez en la vida,
huir de los
consejos sensatos.
Muere lentamente
quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en si mismo.
Muere lentamente quien destruye su amor propio,
quien no se deja
ayudar.
Muere lentamente,
quien pasa los días quejándose
de su mala suerte
o de la lluvia incesante.
Muere lentamente,
quien abandona un proyecto antes de iniciarlo,
no
preguntando de un asunto que desconoce o no respondiendo
cuando le
indagan sobre algo que sabe.
Evitemos la muerte en suaves cuotas,
recordando siempre que estar
vivo exige
un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar.
Solamente la ardiente paciencia
hará que conquistemos una espléndida
“felicidad."