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Pequeña
reseña biográfica de la Dra. Norma S. De Aprigliano
La
doctora Norma María Schnitzler de Aprigliano nació en Rosario, hace 70 años,
en el seno de una familia mezcla de inmigrantes alemanes, belgas y franceses.
De
chiquita gustaba jugar cerca de la fragua de su abuelo, que era herrero, en la
herrería “El belga” de Rosario.
Cuando
tenía 11 años, su padre se quedó sin trabajo y tuvieron que trasladarse a
Buenos Aires para empezar de nuevo.
Les
fue muy duro adaptarse a la ciudad pero sus padres, a los que económicamente no
les sobraba nada, criaron a sus hijas lo mejor que pudieron.
Cuando
tenía 13 años murió su hermanita más pequeña de cáncer, y eso la marcó
para que años más tarde ingresara en la facultad de medicina y decidiera ser
no solo medica sino también pediatra, para tratar de evitar que a otros chicos
les pasara lo mismo que a su hermanita.
Por
la falta de medios económicos no podía comprar libros por eso estudiaba hasta
tarde en la biblioteca de la Facultad de Medicina.
En
1959 se casó con quién era su novio desde los 16 años, Juan Aprigliano, también
estudiante de medicina del último año.
Se
recibieron de médicos al año siguiente y comenzaron a llegar los hijos.
Se
instalaron en Villa Urquiza desde el principio, abriendo su primer consultorio
en la calle Miller, allá por los años 60.
Norma
ejerció su profesión como los médicos de antes, con mucha vocación y
profundo amor, que volcó a lo largo de estos 44 años que lleva ejerciendo. Y
eso se nota, por la cantidad de pacientes que la siguen a través de los años,
atendiendo a la tercera generación de la misma familia.
Desde
el año 1960 y durante 10 años trabajó ad-honorem en el Hospital de Niños
“Ricardo Gutiérrez” donde se formó profesionalmente.
En
los años 70 comenzó a ejercer la pediatría en un centro de salud en una villa
miseria del bajo flores. Allí las mamás con sus hijos hacían cola para
atenderse con la “doctorcita”, como le decían, porque era la única que los
trataba como se merecían, con calidez humana, que es lo que hoy les falta a
tantos médicos.
Ejerció
en otros centros de salud del bajo flores, viendo con tristeza que las villas en
vez de desaparecer se hacían cada ves más grandes.
A
fines de los 90 ganó por concurso el cargo de jefe del área programática de
todos los centros de salud dependientes del Hospital Piñero cargo que ejerció
hasta su jubilación en Diciembre del 2003.
Norma
sigue ejerciendo su profesión en Villa Urquiza, con el mismo ímpetu de hace 44
años, un poco más cansada, claro, pero con la misma vocación de siempre.
El
día 27 de mayo fue operado su esposo de un aneurisma cerebral, una vez
recuperado, va a seguir con su dedicación en la villa.
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