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Servicio
Hay un
camino más rápido que otros para llegar a la amistad, a la comunicación, a la
intimidad, y al amor. Se llama: servicio.
Si
quieres ser importante, sirve a los demás.
Si
quieres que se te preste atención, sirve a los demás en silencio, sin
exhibirte. Algunos tratarán de aprovecharte de ti. Pero los mejores, esos
terminarán por descubrirte y amarte.
No es
necesario que sirvas como no sabes. Sirve con lo que sabes y te gusta. Con tu
capacidad moral o intelectual o manual o informativa o profesional o afectiva.
Si
quieres estar en los primeros puestos, ponte al servicio de los otros. Contempla
sus necesidades y acércate a ayudarlos.
Si
quieres ser bien amado, no te esfuerces por estar en el centro; ponte a un
costado y sirve.
Si
quieres aprender aceleradamente a conocer a los demás, sírvelos. Cuando sirvas
al necio, él te creerá su sirviente y se pavoneará. Cuando sirvas al sabio,
el te admirará. Cuando sirvas al hombre de espíritu, el te amará. Cuando
sirvas al hombre feliz, él te sonreirá, y será tu amigo.
Si
quieres hacer algo hermoso en tu vida, que es como construir tu felicidad,
procura ver cual es tu mejor manera de servir a los demás. Así ganaras tu
tiempo, ganarás a los demás, y ganarás tu vida.
Si
quieres vivir sin servir, pasarás por el mundo sin dejar huella, sin poner un
ladrillo, sin exhalar perfume; tu alma se ira dando cuenta de que te espera un
final vacío y oscuro; no podrías ser feliz.
Si
quieres que tu vida sea una vida de hechos, y no una vida puramente imaginativa
y débil, debes disponerte a entregarla por algo bueno, hermoso, grande. Porque
las vidas mejore no son las vidas que se imaginan ser mejores; sino las que
sirven mejor.
Y a
medida que sirvas, entrará gloria en ti.
Porque
tus hechos de servicio, que es como decir de amor, subirán alto hasta el trono
del altísimo. Y de allí descenderá sobre ti satisfacción, gloria y paz. Serás
un hombre pleno. Y nadie te podrá quitar esa gloria. Porque nada te impedirá
jamás que prestes servicio haciendo, sintiendo, acompañando, escuchando,
curando, a quién tienes al lado.
Pasteur
dice: “Nuestro servicio a los demás es lo único por lo que vale la
pena vivir”. Y Einstein decía algo muy similar: “Sólo
una vida vivida por los demás vale la pena de ser vivida”.
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