Villa Urquiza y la AU3
Pasaron 27 años
y el problema de una autopista sigue sin solución.
En 1977, el gobierno militar expropió más de 800 casas por un camino
que nunca se construyó. Esas viviendas fueron tomadas y los barrios se
desvalorizaron. Un nuevo proyecto busca recuperarlos.
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Una demanda Historica
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Una demanda Historica
Quiso ser un símbolo
de progreso, pero terminó en la lista de obras faraónicas que nunca se
hicieron. En el medio, el trazado de la Autopista 3 —una vía rápida que debía
atravesar la Capital, desde la General Paz hasta Pompeya— partió a la ciudad
en dos. El proyecto impulsado por el ex intendente de la dictadura Osvaldo
Cacciatore expropió más de 800 propiedades y destruyó el tejido urbano
de cada uno de los lugares por los que debería haber pasado. A casi tres décadas,
sus vecinos siguen esperando una solución.
Ahora, el Gobierno porteño está terminando un proyecto de ley para recuperar
toda la traza y continuar la avenida Parque, con la que ya se solucionó la
situación en Saavedra. La propuesta, que será presentada en la Legislatura en
agosto y deberá ser sometida a audiencia pública, es el segundo intento
de solución. El primero se presentó en 2000 y fue criticado por temas de tránsito
y por las alturas previstas en la rezonificación.
Hoy —aseguran que con el consenso de los vecinos— quieren recuperar el
sector más caro de la traza, unas 15 manzanas que atraviesan Villa
Urquiza y Coghlan, actualmente una larga hilera de casas tomadas. La idea
es reubicar a las familias que las ocupan en otros lugares de la Capital,
demoler las propiedades, lotear los terrenos y venderlos.
El problema empezó hace 27 años con las primeras expropiaciones que hizo el
Gobierno militar. La idea era unir el Norte y el Sur porteños con una
autopista. El proyecto fue presentado con bombos y platillos en 1977, pero por
razones políticas y económicas, nunca se alcanzaron a instalar ni los pilotes
de la autovía.
Lo que sí llegaron a hacer fue trazar una línea imaginaria en el mapa de la
ciudad e indemnizar a más de 800 propietarios. Hubo expropiaciones desde
Saavedra hasta Nueva Pompeya, pero como empezaron por el Norte, allí se
concentró la mayor cantidad. Entre las avenidas Congreso y Juan B. Justo, por
ejemplo, hay 713 viviendas expropiadas.
La gente se mudó, pero las casas nunca se demolieron y la mayoría fue
usurpada. Gran parte de los ocupantes llegó hace dos décadas y tiene buena
relación con sus vecinos. El año pasado, la Ciudad terminó un censo de
habitantes. El resultado fue un padrón de 920 familias beneficiarias de un plan
de soluciones habitacionales, que van desde créditos para autoconstrucción
o compra de viviendas hasta comodatos vitalicios. Y comenzaron con la obra de
dos edificios en Villa Ortúzar a los que podrán acceder por un plan de
financiación.
El sector más conflictivo es el que va entre Congreso y Avenida de Los Incas.
En 15 cuadras, sobre Holmberg y Donado, hay 400 propiedades expropiadas. El área,
la de mayor valor inmobiliario de toda la traza, es la que está en la mira
del Gobierno. El proyecto fue presentado en junio a la Comisión de Seguimiento
de la AU 3 (Los vecinos...). Quieren abrir un bulevar de doble mano,
demoler las casas y vender los terrenos a inversores.
Para eso, en la Subsecretaría de Planeamiento están terminando de definir un
nueva zonificación. "Va a ser muy estricta, porque se trata de
devolverle a la zona el tramado urbano que perdió", aseguró la
subsecretaria de Planeamiento, Margarita Charriere. El proyecto contempla la prohibición
de construir más de cuatro pisos en las esquinas y más de tres en el resto
de la cuadra. La Comuna se haría cargo del equipamiento urbano: cuatro
plazoletas, los espacios verdes del bulevar y un paso bajo nivel debajo de la
estación Drago.
Con lo que saquen de la venta (unos 35 millones de pesos) piensan financiar la
recuperación del resto de la traza. Proponen varias alternativas. Las que estén
deterioradas serán demolidas y convertidas en espacios públicos. El resto será
reciclado. "Lo importante es que el proyecto contempla las
soluciones habitacionales y la opinión de la gente. Ese proceso necesariamente
lleva tiempo", dijo el coordinador de la Unidad Ejecutora de la AU
3, Alejandro Van De Casteele. Algunas viviendas que se fueron desocupando, la
Ciudad ya las está convirtiendo en plazas.
Pero el proyecto no empezará inmediatamente. Primero tiene que ser aprobado en
la Comisión de Vivienda de la Legislatura, después tiene que ser consensuado
en una Audiencia Pública y luego aprobado en la Legislatura con las
modificaciones que le hagan los vecinos. Y ya hay varios legisladores que
plantearon críticas. Beatriz Baltroc, del Bloque Autonomía Popular, adelantó
su oposición mientras no se brinde una solución al problema habitacional de
los ocupantes: "Los números no cierran para ubicar a las familias y
sigue siendo un proyecto para los sectores altos". Para Sergio
Molina, de Autodeterminación y Libertad, la plata no alcanza para garantizar
las viviendas populares. "De lo que piensan recaudar, gran parte irá
a infraestructura urbana y logística del proyecto y sólo quedarán unos siete
millones para quienes viven en la traza. La solución habitacional requiere al
menos 16 millones". El debate está planteado y promete una larga
discusión. Mientras tanto, la AU 3 sigue siendo una demanda histórica de la
ciudad.
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Programa de
Recuperación de la traza ex AU3
La traza de la ex
autopista 3 recorre la ciudad de Buenos Aires desde la Av. General Paz, en el
barrio de Saavedra, hasta Puente Alsina, Nueva Pompeya atravesando los barrios
de Villa Urquiza, Coghlan, Belgrano, Villa Crespo, Balvanera y Parque Patricios.
La recuperación de
esta traza es llevada adelante por una Unidad Ejecutora compuesta por diversas
dependencias del GCBA, entre ellas el IVC que tiene a su cargo el planteo de
soluciones habitacionales para las 1.100 familias que viven en los inmuebles de
propiedad de la comuna.
Los planes a desarrollar en los distintos tramos de la traza tienen por objetivo
recuperar inmuebles aptos para vivienda, valorizar el espacio público,
movilizar los recursos que representan las propiedades públicas así como
financiar la venta a los ocupantes de aquellos inmuebles que por sus características
edilicias y valores de mercado se adapten a las necesidades y posibilidades de
las familias.
Ley
324
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Una demanda Historica
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PÉSIMO NEGOCIO
La AU3 iba unir
el Norte y el Sur de la Capital
La de la AU3 es una historia de, por lo menos, falta de planificación y despilfarro. Se prometió
una obra monumental y hasta se expropiaron casas...para nada. La ideó un
intendente militar, recuerdan muchos. Es verdad, pero en el medio pasaron jefes
de Gobierno radicales, peronistas y progresistas. Y el problema sigue ahí. Para
el Estado —para la gente— resultó un pésimo negocio. Pagó millones de dólares
por propiedades que luego fueron ocupadas y hoy debe invertir nuevamente para
desalojarlas. Además, no sólo dejó venir abajo los inmuebles por donde iba a
correr la autopista, sino que, con su desidia de 27 años, también provocó que
se desvalorizaran sus alrededores.
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Una demanda Historica
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Los vecinos,
a favor y en contra
En 1999, la Legislatura porteña sancionó la Ley 324, que creó la Comisión
de Seguimiento de la AU3, un grupo formado por representantes del Gobierno,
legisladores y asociaciones vecinales. Se consultó a varias de ellas para
conocer su opinión acerca del último proyecto de la Ciudad.
Para Alfredo Yornet, de la Junta de Frentistas de Donado —unos
200 vecinos que viven frente a las casas expropiadas—, aunque demorada, es una
buena alternativa: "Lo más importante es liberar la traza de una
vez, pero sin dejar de encontrarle una solución a la gente que vive ahí".
Silvia Amuchástegui, de la Asociación de Fomento Belgrano R,
coincidió: "Por lo menos logramos que se avanzara en algo y se
desocuparan algunas manzanas, pero se tiene que avanzar en la prohibición de
usos comerciales. Todavía quedan muchos negocios instalados en las casas
tomadas".
Dora Young, de la Asociación Amigos de la Estación Coghlan,
tiene una postura más crítica: "El bulevar fractura el tejido
barrial. Alienta el uso del automóvil con el consiguiente incremento del tránsito
en la zona. Tampoco estamos de acuerdo con instalar el paso bajo nivel en
Drago". Para los ocupantes, los plazos también fueron largos. "Nos
parece bien porque incluye una solución al problema de la vivienda. Quisiéramos
que el trámite para los créditos fuera un poco más rápido. Vivir en una casa
tomada no es lindo. Lo hicimos por necesidad", dijo Cristina
Lescano, de la Asociación El Ceibo.
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